Algunos contratan los servicios de limpieza de huesos

Foto Telemar

Aún son muchos los pobladores de Pomuch que acuden cada año al cementerio a limpiar los huesos de sus seres queridos.

Pero también hay quienes por sus múltiples ocupaciones optan por dejarle esta tarea a extraños. Don Venancio Tuz Chin, es un personaje en Pomuch.

Está los casi 365 días del año en el Cementerio, en espera de que alguien contrate sus servicios, se dedica a la limpieza de huesos.

Tiene diversas tarifas, la sola limpieza tiene un costo de 20 a 30 pesos, pero hay la opción de que la limpieza esté acompañada por un rezo que realiza su esposa.

Tiene más de 15 años dedicándose a la limpieza de huesos, tradición que le heredó un tío cercano. Y aunque para muchos, este trabajo podría ser repulsivo, para Don Venancio es una bendición, ya que los “muertitos”, como él los llama, lo protegen de cualquier enfermedad.

Don Venancio relata que no todo ha sido fácil, algunas veces ha tenido que limpiar huesos aún con restos óseos. También le han tocado cuerpos en estado de putrefacción.

Una tradición que ha decir del párroco de Pomuch, Rogelio Ávila Gamboa, atrae la atención de propios y extraños, ya que mezcla la cultura maya con la religión católica.

Ávila Gamboa mencionó que el día de los muertos, más que una fecha conmemorativa, es una radiografía que permite apreciar las creencias del mundo hispano en cuanto a lo que sucede después de la muerte.

Y es que mientras los pueblos mayas creen que los muertos se comunican con sus parientes vivos, la Biblia, declara categóricamente que “Los muertos, no pueden comunicarse con los vivos”.

El sacerdote señaló que entre la limpieza de huesos y el Pan de Pomuch, esta villa se está convirtiendo en uno de los rincones del estado más visitados.

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